No voy a caer en el juego de las iras y las compulsiones...
No voy a darle tribuna los pecados de la memoria aun cuando el desierto me sabe a sal
y el vacío me hace sudar palabras amargas que no quiero escupir,
a la sombra de mis pies helados te regalo mi silencio como el continuo posible de todas las palabras (escoge, como siempre las que quieras oír)
Te regalo mi silencio como una infinitupla semántica abstracta sobre tu voluntad,
para ser yo un tu, que no salga de mi, para estar en ti.
Te regalo mi silencio abstemio, conciente y activo,
porque ese silencio también es parte de lo que siento.
Te regalo un silencio sinfónico con la excusa de oírme destrozarte en la distancia simplemente para reconstruirte en el recuerdo, como un imaginario histórico y difuso.
Y es que de todos modos soy tuyo... soy tu recuerdo, soy tu extensión, soy el producto de tu actuar abyecto y desorientado sobre los afectos, eres mi imposibilidad, mi miedo, mi excusa.
